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La Ciudad |DE LA PLATA AL MUNDO

Carlos Bilardo, el “todo-fútbol” que revolucionó a la Ciudad

Anecdotario infinito, saber enciclopédico, copas nacionales y mundiales. Discípulo de Zubeldía, se convirtió después en el maestro de una camada de directores técnicos

Carlos Bilardo, el “todo-fútbol” que revolucionó a la Ciudad

Bilardo desde La Plata forjó su exitosa carrera de jugador y DT

2 de Marzo de 2026 | 00:20
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Carlos Salvador Bilardo debutó como jugador en Estudiantes en abril de 1965. Llegó al club proveniente de Deportivo Español y lo trajeron como un volante ofensivo con gol, porque eso era en dicho club. El DT Osvaldo Zubeldía lo ubicó en los primeros partidos de “wing derecho” y lo cierto es que su físico desgarbado y su nariz prominente hicieron sonreír a no pocos hinchas. Después los platenses dejarían de sonreír ante la magnitud de su figura.

En cuanto al plantel pincha, nadie se hubiera atrevido a vaticinar que se estaba formando el futuro Tricampeón y campeón mundial de clubes en 1968, ganándole al Manchester United en el temible estadio Old Trafford, que ese día quedaría eclipsado por el club platense.

Al inicio del proceso que Zubeldía manejaría como un Mago, lo sacó a Bilardo de la punta derecha y lo mandó a la posición de volante. A Madero que jugaba de 5 con su gran calidad -al estilo de Fernando Redondo- lo bajó al puesto de 6. A Pachamé que estaba en la última línea de la defensa lo mandó de 5, asistido por Bilardo. Y allí aparecieron varios juveniles de la Tercera que Mata, que dirigía Miguel Ignomiriello.

Así que Zubeldía mechó al Flaco Poletti, al Negro Aguirre Suárez, a Cacho Malbernat, a Carlos Pachamé, a la Bruja Verón (padre), al Bocha Flores, a Juancito Etchecopar, y a Eduardo Luján Manera, sólo por nombrar algunos.

Un joven Bilardo leyendo EL DIA

Años después, en 2019 escribiría el periodista de EL DIA, Eduardo Tucci sobre esa época y ese equipo: “Era distinto. El fútbol de la década del 60 tenía otras cosas. ¿Era mejor o peor? Era distinto. Y con rasgos que jamás podremos olvidar quienes tuvimos la suerte de vivirlo. Eran tiempos en que había que madrugar para poder ver el programa completo que ofrecía el fútbol de entonces. La Tercera, por ejemplo, arrancaba a las 11, dos horas después la Reserva y el plato fuerte a las 15. Increíble pero real”.

“Cacho Malbernat, junto a Poletti, la Bruja Verón, el Bocha Flores, Carlos Pachamé, Juan Etchecopar y Eduardo Luján Manera, sólo por nombrar algunos, integraron ese notable equipo preliminarista que ganó 27 de los 34 partidos que disputó y alcanzó su techo máximo en 1965. De allí Zubeldía fue tomando la base del equipo que desde 1967 se anotaría en las carteleras principales”.

 

Bilardo fue nombrado Ciudadano Ilustre tras salir Campeón del Mundo en el ‘86

 

Y en esa Tercera, enriquecida por grandes jugadores que llegaron de clubes de Buenos Aires y del interior, Bilardo terminó convertido en el DT dentro de la cancha, en el “Zubeldía” que en el campo jugaba y hacía jugar. No era un habilidoso sino un gran tiempista, que ayudaba a los de atrás y a los de adelante. Verlo jugar a Bilardo era como ver a una máquina de pensar recorriendo el campo de juego. Estaba en todo, en apurar y en detener, en avanzar y en defender. Bilardo fue como jugador y siguió siendo como entrenador el “todo-fútbol”.

El equipo de Zubeldía, que tuvo a Bilardo como “motor neurálgico” logró el campeonato Metropolitano 1967 y luego, en una racha inigualable tres copas Libertadores al hilo -1968, 1969 y 1970- con más la hazaña de ganar la Copa Intercontinental en el 68.

No tuvo tampoco “ayudas” aquel equipo tachado de antifútbol, sino, por el contrario, encontró resistencias de los altos poderes del fútbol. Por eso la tribuna cuando se iniciaba cada partido coreaba “Y solo, y solo, y solo contra todos”. Era como el grito de guerra. Y eso lo hacía muy fuerte. El Tanque Rojas -ex Boca, ex Gimnasia- le dijo un día a un periodista platense: “Cuando el domingo siguiente tenías que jugar contra Estudiantes, no podías dormir toda la semana. Nosotros teníamos en Boca un gran equipo. Pero cuando empezaba el partido, yo veía a aquel equipo de Estudiantes plantado frente a nosotros y te daba miedo. Sabíamos que nosotros éramos individualidades, y que ellos eran un equipo, un mecanismo de relojería...”.

Claro que tuvo cuestionadores y, sin embargo, estuvo también conformado por jugadores de extraordinaria calidad y mejor pie, como Manera, Madero, Flores y Verón, con la asistencia de jugadores fuertes, ágiles y notablemente rendidores como Aguirre Suárez, Malbernat, Pachamé, el todo-fútbol de Bilardo, Ribaudo, Etchecopar y Conigliaro. Fue un equipo moderno, inventor de jugadas que luego fueron copiadas por Rinus Michels, admirador de Zubeldía y DT de la poderosa “Naranja Mecánica”, es decir el seleccionado de Holanda.

Con el Estudiantes de la gloria

EL GRAN DT

Bilardo jugador y también médico, se desempeñaría luego como técnico de notable éxito. Al punto que en ocho años como DT de la Selección argentina conquistó la Copa Mundial en 1986 y el subcampeonato del mundo en 1990.

Su carrera desde el banco empezó en 1970 en el Club Atlético Huracán como segundo entrenador de Osvaldo Zubeldía. Allí estuvo durante un tiempo breve, debido a los malos resultados, el primer entrenador eligió irse. En 1971 asumió como director técnico de Estudiantes de La Plata, cuando el equipo corría riesgo de descender, y los excompañeros de Bilardo le pidieron que tomara el cargo.

Según el técnico platense, la relación entre los jugadores estaba rota, así que los juntó en el vestuario para que cada uno se desquitara con su compañero.​ Debutó el 22 de agosto por el Metropolitano ante Independiente, y el equipo ganó diecinueve de los últimos veinticuatro puntos del campeonato, incluyendo victorias ante River, el clásico contra Gimnasia, y una goleada ante Racing. Tras la salvación, Bilardo renunció directamente, ya que no quería dirigir a sus excompañeros.​

Pero La Plata y el Pincha volvieron a llamarlo. El 9 de enero de 1973, Bilardo regresó al banco de Estudiantes para disputar el Metropolitano de ese año.​ En ese mismo torneo, se enfrentó por primera vez, en un empate 3 a 3, a César Menotti, en aquel entonces entrenador de Huracán, con quien empezaría a formar una formal rivalidad a partir de dos equipos que se habían vuelto revelaciones del fútbol argentino.​

Durante sus primeros dos años al mando, Bilardo buscó formar un equipo que combinara talento juvenil y experiencia, algo similar a lo hecho por Zubeldía. Para la temporada 1975, con un plantel mucho más consolidado, Bilardo tuvo su mejor año a cargo de Estudiantes, en un equipo que además contó con los retornos de la Bruja Verón, Carlos Pachamé, y Rubén Galletti.​ En el Nacional de ese año, Estudiantes se quedó a las puertas del título, cuando perdió ante el River de Labruna en el Amalfitani en las últimas fechas del campeonato. Aun así, a pesar del subcampeonato, Estudiantes compitió por la clasificación a la Libertadores 1976 ante Huracán, el subcampeón anterior. El Pincha obtuvo una victoria épica por 3 a 2 y retornó a la competencia internacional tras cinco años de ausencia.​

En la temporada 1976, Estudiantes bajó su nivel con respecto al año anterior; quedó tercero en el Metropolitano, la mejor posición de Bilardo como entrenador, pero quedó afuera del Nacional y de la Libertadores en fase de grupos. El 5 de enero de 1977 Bilardo anunció su renuncia al cargo, argumentando que el fútbol lo había “saturado por completo”.

El fútbol tal vez, habrá pensado. Pero el Pincha no. Después de dirigir a Deportivo Cali y a San Lorenzo, dirigió a la selección de Colombia y luego regresó a Estudiantes en 1982.

Reforzó el plantel con Alejandro Sabella, un enganche talentoso al que logró traer luego de viajar con sólo 2 mil dólares en el bolsillo a Inglaterra y lograr, con algún artificio de los suyos, que se viniera a jugar al Pincha. Logró también sumar a jóvenes talentos como Daniel Ponce, Miguel Russo, Julián Camino, José Luis Brown, Hugo Gottardi y Marcelo Trobbiani. Estudiantes se consagró campeón del Metropolitano en 1982 y dejó una huella en el fútbol argentino.

Una visita reciente al DT de varios campeones del mundo

DOS FRASES

Hay cerca de 100 frases famosas de Bilardo en un artículo publicado en un portal albirrojo. La primera dice así: “Ser primero no es lo importante, es lo único. Nadie se acuerda del segundo ¿Vos sabes quien pisó América después de Colón? Yo no”.

El “todo fútbol” de Bilardo también les recomendó a los jugadores de la selección argentina en México: “Muchachos, en la valija pongan dos cosas: un traje y una sábana. El traje es por si ganamos el Mundial, la sábana es por si perdemos en primera ronda y nos tenemos que ir a vivir a Arabia Saudita”.

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