Sorpresivo piquete y caos en la Autopista La Plata: automóviles "atrapados" y kilómetros de colas
Sorpresivo piquete y caos en la Autopista La Plata: automóviles "atrapados" y kilómetros de colas
Alerta “Amarillo” en La Plata por fuertes vientos y crecida del Río de la Plata: las recomendaciones
VIDEO. Hazaña en aguas abiertas: un berissense cruzó a nado el Río de la Plata
La tradicional fiesta del tomate platense tiene fecha confirmada
La Plata: incendio arrasó más de 10 hectáreas y amenazó viviendas
Ser turista en La Plata: las joyas ignoradas por propios y ajenos
Crece la angustia por la desaparición de Yanina en La Plata: no aparece desde Noche Buena
Puso la cara: Griselda Siciliani enfrentó los rumores de infidelidad de Luciano Castro
Escándalo en Punta del Este: fuerte pelea entre Martín Demichelis y su novia
Macabro hallazgo en pleno centro de La Plata: encontraron restos óseos humanos en la vía pública
¿Privatizan 5 hospitales bonaerenses? Cuáles son y cómo es el modelo que busca implementar Milei
Árbol caído, cables cortados y caos de tránsito en avenida 32
Acueducto Norte: la obra que dará agua a Gonnet y Villa Castells, sigue en rehabilitación
Lluvia de denuncias en La Plata: escala una presunta estafa con proyectos inmobiliarios
VIDEO.- City Bell, al rojo vivo: así, en 7 segundos, motochorros lo "desplumaron" en pleno centro
VIDEO. Crisis del agua en Meridiano V: vecinos denuncian poca cantidad y que sale "marrón"
Caputo defendió el préstamo por US$3.000 millones: “Kukitas queridos, ya no psicopatean a nadie”
La Plata: se le "quemaron los huevos" y provocó el incendió del departamento
Gripe H3N2 en Argentina: detectan nueve casos de la "supergripe" en cinco provincias
Alerta Hantavirus en la Provincia: síntomas principales y recomendaciones para prevenir contagios
ARBA muda su centro de atención de La Plata: a dónde, desde cuándo y los motivos
Romina Gaetani habló tras denunciar a su ex por violencia de género: “Aún lo amo y sufro”
Inesperada guerra entre Hilary Duff y Ashley Tisdale: “Egocéntrica” y “Tóxica”
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Durante tres meses, desde hace 16 veranos, Oscar Coretti pasa sus días frente al mar, entre su puesto de guardavidas y la casa rodante en la que duerme
Oscar Coretti en su puesto del parador Hemingway, en Cariló, donde trabaja desde hace 16 años, aunque lleva 40 como guardavidas/demian alday
Jorge A. Garay
jgaray@eldia.com
Enviado especial
“Nosotros nadamos entre las orcas. No es de gente muy normal eso. Las orcas te pueden morfar, ¿entendés?”
LE PUEDE INTERESAR
Presentaron en Tandil un salame que es más alto que el Obelisco
LE PUEDE INTERESAR
Un tornado provocó destrozos en la ciudad de Corrientes
Sentado en su mangrullo del parador Hemingway de Cariló, Oscar “Rocco” Coretti sonríe pícaro, arquea el bigote gris sobre el chupetín turquesa que sostiene en la boca, los ojos -que podrían ser marrones o azules- detrás de las gafas oscuras siguen los latigazos del mar.
Coretti tiene 57 años, 40 como guardavidas, otros tantos dedicados al service matriculado de hornos, calefones y cocinas que realiza en La Plata, su ciudad natal, a la que vuelve cuando termina la temporada. El Hemingway de Cariló es, desde hace 16 veranos, su segunda patria. Aquí trabaja, de lunes a lunes, de 9 a 19. Aquí duerme, en la casa rodante blanca y negra que lo trae desde La Plata: “Ahí vivo de diciembre a marzo -mira hacia atrás, extiende un brazo prolijamente bronceado como todo su cuerpo y señala desde lo alto de su cabina de madera hacia la zona del estacionamiento-. Jamás pagué un hotel”, se jacta, y vuelve la vista al mar, a las personas que corretean en él, el paisaje cotidiano que si quisiera podría ver desde la ventanilla de su camioneta como quien mira el asfalto desde la ventana de su casa.
La playa no es sólo su calle de verano. Es su escuela, desde que de adolescente admiró a su primo bañero, y quiso practicar waterpolo, luego buceo, finalmente ser guardavidas. Y también su temeraria caja de anécdotas, como aquella en la que vio pasar un avión, unos cinco paracaidistas saltando desde unos 500 metros para sumergirse bajo el agua.
“Vamos porque se ahogan -cuenta que le dijo entonces a su compañero de toda la vida, Gustavo Ehlke- porque esto es así, tenés que estar atento todo el tiempo. Donde los vemos patinar o sufrir salimos corriendo”.
Rocco recuerda que se agitó mucho esa vez y aquel perfume que todavía parece impregnado en él. Frunce la nariz también dorada por los reflejos del sol, parece disfrutar de este aire que huele a rabas, y churros y choclos de vendedores que vocean entre la gente. Explica: “Dentro del agua sentís mucho los olores y yo sentí un perfume -estira las vocales-. Era una mina, entre los que se habían tirado se hundía una mujer y yo no tenía torpedo ni nada, así que me colgué del paracaídas, ella se agarró de mí, la salvé pero pudo ser una catástrofe”, se saca el chupetín de la boca, junta las manos como en un rezo, el recuerdo lo devuelve a la fragancia: “Pero qué perfume, y qué mujer”.
El bañero dice que podría enumerar mil historias como esas. Habla de lobos marinos y toninas golpeándole en la espalda, su cadera estrellándose contra un banco de arena la vez que se arrojó desde un helicóptero al mar, o de aquella tarde en la que nadó junto a las orcas, ante el escándalo de señoras que le gritaban que estaba loco, que si era un suicida o qué y que al día de hoy no encontró mejor fondo de pantalla para su computadora que el de los cetáceos acercándose a la costa de Cariló.
Más, si ahora mismo viera un gran mamífero marino emergiendo de entre las aguas, avisa, no dudaría en ir corriendo a zambullirse. ¿Alguna vez, en todos estos años, tuvo miedo a morir en el agua? “Tengo miedo de morir al salir a la calle”, tercia, y completa: “En el mar podría morir tranquilo -el chupetín entre dos dedos, como si sostuviera un cigarrillo-. El único lugar donde me daría rabia terminar mi vida sería en una cama, enfermo”.
A esta altura, la conclusión se hace obvia: durante tres meses, el paraíso tiene para Rocco la forma de esta porción de arena blanca y aguas claras a la que se llega por un camino silencioso, bordeado de mansiones estilo americano y árboles.
“De joven era así. Yo venía para levantar -susurra, la sonrisa de dientes blancos que contrastan con la piel tostada-. Ahora ya no, más allá de que prefiero estar acá antes que en la ciudad, te das cuenta de que no es tan fácil, que el mar es lindo, pero bravo, y que acá la vida de otros depende de vos. No podés joder con eso”.
Por eso se entrenan. No hay día en que Coretti y Gustavo Ehlke no practiquen su rutina de triatletismo: natación, ciclismo y carrera a pie. A su lado, Ehlke, 39 años, destaca a su mentor como un modelo a seguir: “Rocco es una especie en extinción, no solo por su constante preparación, sino porque aprendió y me enseñó que ser guardavidas era algo más que ponerse un silbatito para andar de levante. La pasás bien acá, estás tranquilo, te reís, pero de golpe se pone feo y tenés que salir corriendo. Si te demoras se te va una vida”.
“Es estar alerta siempre -interviene “Rocco-. Mirar y cuidar”, cuenta que fue lo primero que le transmitió a su hijo Ramiro -platense, 27 años y 7 como guardavidas-, quien día por medio trabaja en uno de los puestos contiguos al suyo. “De chiquito lo metía a nadar”, ríe orgulloso, y se le dibujan las patas de gallo tras las gafas.
Gustavo tiene más palabras de cariño: “Pavada de maestro tuvo Ramiro. Yo digo que tenemos que valorarlo, es uno de los pocos que quedan de la vieja escuela. Él camina la playa, charla con el turista, conoce a todos. ¿Quién, sino un apasionado como él, puede hacer de su lugar de trabajo su casa?”, subraya sobre Rocco.
En la charla se agolpan las imágenes felices de la amistad y el trabajo, la nostalgia por aquel Cariló que supo ser “más tranquilo” y en el que “los guardavidas éramos 30 y nos conocíamos todos”. En cambio “hoy es un Mar del Plata chico, gente que antes vacacionaba en el exterior ahora viene acá y los guardavidas somos más de 300”. También Rocco, con su porte juvenil, el dandy de mil batallas que en cada anécdota parece burlarse de los peligros y la muerte, confiesa que no es el mismo y que su cuerpo -terso, sin un exceso de grasa- lleva las cicatrices del mar. “No se ven, pero están”, advierte y enumera una fractura de cadera, lesiones en los pies, las manos o la espalda.
ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES
HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS
Para disfrutar este artículo, análisis y más,
por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales
¿Ya tiene suscripción? Ingresar
Full Promocional mensual
$690/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $6470
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Acceso a la versión PDF
Beneficios Club El Día
Básico Promocional mensual
$530/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $4190
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884.
© 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados.
Registro DNDA Nº RL-2024-69526764-APN-DNDA#MJ Propietario El Día SAICYF. Edición Nro. 6986 Director: Raúl Kraiselburd. Diag. 80 Nro. 815 - La Plata - Pcia. de Bs. As.
Bienvenido
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
Bienvenido
Estimado lector, con sólo registrarse tendrá acceso a 80 artículos por mes en forma gratuita. Para más información haga clic aquí
DATOS PERSONALES
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
¿Querés recibir notificaciones de alertas?
Para comentar suscribite haciendo click aquí