La Plata al rojo vivo: febrero llega con una tercera ola de calor
Femicidio bajo investigación: discusión, caída y tragedia en La Loma
Lotes ilegales: afirman que labran un acta de contravención por día
El comercio en Los Hornos se expande más allá de la avenida 137
Otro fin de semana con cortes de tránsito por la filmación de la miniserie
La necesidad de regularizar la entrega de medicamentos a jubilados nacionales
Rechazan suspender el DNU que habilita a la SIDE a detener personas
Mercado Libre y Temu llevan su disputa a la Corte por promociones
Enojo de historiadores por el traslado del sable de San Martín
Murió “Beto” Pianelli, el sindicalista que lideraba a los Metrodelegados
Los electrodomésticos repuntan de la mano del consumo de línea blanca
Afirman que continúan las obras en las escuelas de cara al inicio del ciclo lectivo
El factor psicológico, clave en las estafas virtuales en La Plata
VIDEO. El chapuzón salió caro: un caballo ajeno en la pileta
Jubilados ya pueden anotarse en los talleres de verano que organiza Pami
Actividades: milonga en Malvinas, colonia de arte, murga y clases de tela
Juicio por el crimen de Kim: “La Justicia sabe que no es un caso más”
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Reducir la velocidad de la ingesta mejora la digestión, ayuda a regular el apetito, favorece el control del peso y tiene impacto positivo en la salud metabólica. Qué dice la evidencia científica
En un contexto marcado por el apuro, el estrés y las comidas apuradas frente a una pantalla, comer despacio parece un gesto menor, casi irrelevante. Sin embargo, la nutrición moderna coincide en que el ritmo con el que se come tiene efectos concretos sobre la digestión, el peso corporal y la relación con la comida. No se trata de una moda ni de una recomendación “wellness”, sino de un hábito respaldado por evidencia científica.
Comer despacio implica masticar bien, hacer pausas entre bocado y bocado y prestar atención a las señales del propio cuerpo. Este simple cambio puede generar beneficios que van mucho más allá de la mesa.
El proceso digestivo comienza en la boca. Masticar adecuadamente permite que los alimentos se fragmenten y se mezclen con la saliva, que contiene enzimas digestivas. Cuando se come rápido, este primer paso se ve afectado y el sistema digestivo debe trabajar más para procesar alimentos mal masticados.
Comer despacio reduce la aparición de síntomas frecuentes como hinchazón, acidez, pesadez o gases. También disminuye la sobrecarga del estómago y facilita el tránsito intestinal. En personas con digestiones sensibles, este hábito puede marcar una diferencia notable sin necesidad de cambios drásticos en la dieta.
Uno de los beneficios más estudiados de comer despacio es su impacto en la saciedad. El cuerpo tarda entre 15 y 20 minutos en enviar al cerebro las señales hormonales que indican que ya se comió suficiente. Cuando la comida se ingiere rápidamente, es fácil excederse antes de que aparezca esa sensación de plenitud.
Al desacelerar, se le da tiempo al organismo para registrar lo que está ocurriendo. Esto favorece una ingesta más ajustada a las necesidades reales y reduce el consumo excesivo de calorías. En términos prácticos, comer despacio ayuda a comer menos sin esfuerzo consciente.
LE PUEDE INTERESAR
Intestino: por qué se dice que es el “segundo cerebro”
LE PUEDE INTERESAR
Estrés crónico; la carga silenciosa que acelera el envejecimiento
Diversos estudios observacionales muestran que las personas que comen rápido tienden a tener mayor índice de masa corporal y mayor riesgo de sobrepeso u obesidad. Comer despacio, en cambio, se asocia con una mejor autorregulación del peso.
No se trata de una solución mágica ni reemplaza una alimentación equilibrada, pero sí funciona como un aliado. Al mejorar la percepción de saciedad y reducir el consumo impulsivo, este hábito contribuye a sostener cambios alimentarios en el largo plazo, algo clave para la salud metabólica.
El ritmo de la comida también influye en cómo el cuerpo maneja el azúcar en sangre. Comer rápido puede generar picos glucémicos más pronunciados, especialmente en comidas ricas en hidratos de carbono. Al comer despacio, la absorción de nutrientes es más gradual, lo que favorece un mejor control de la glucemia.
Este aspecto resulta especialmente relevante para personas con resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2, así como para quienes buscan prevenir estas condiciones.
Más allá de los beneficios fisiológicos, comer despacio promueve una relación más consciente con la alimentación. Prestar atención a los sabores, las texturas y las señales del cuerpo ayuda a diferenciar el hambre real del comer por ansiedad, aburrimiento o estrés.
Este enfoque, cercano a lo que se conoce como alimentación consciente, no implica reglas estrictas ni prohibiciones, sino recuperar la experiencia de comer como un acto presente y no automático.
Adoptar este cambio no requiere técnicas complejas. Algunas estrategias simples incluyen apoyar los cubiertos entre bocados, masticar al menos 20 veces cada bocado, evitar pantallas durante las comidas y sentarse a la mesa sin apuro. Incluso extender la duración de una comida cinco o diez minutos puede generar efectos positivos.
En un escenario donde la nutrición suele pensarse solo en términos de nutrientes y calorías, comer despacio aparece como una herramienta accesible, gratuita y efectiva. Un recordatorio de que no solo importa qué comemos, sino también cómo lo hacemos.
ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES
HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS
Para disfrutar este artículo, análisis y más,
por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales
¿Ya tiene suscripción? Ingresar
Full Promocional mensual
$690/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $6470
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Acceso a la versión PDF
Beneficios Club El Día
Básico Promocional mensual
$530/mes
*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $4190
Acceso ilimitado a www.eldia.com
Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884.
© 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados.
Registro DNDA Nº RL-2024-69526764-APN-DNDA#MJ Propietario El Día SAICYF. Edición Nro. 6986 Director: Raúl Kraiselburd. Diag. 80 Nro. 815 - La Plata - Pcia. de Bs. As.
Bienvenido
Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
Bienvenido
Estimado lector, con sólo registrarse tendrá acceso a 80 artículos por mes en forma gratuita. Para más información haga clic aquí
DATOS PERSONALES
Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com
¿Querés recibir notificaciones de alertas?
Para comentar suscribite haciendo click aquí